Mi hermana y yo somos de una raza diferente. Esto además de hacernos sentir "especiales" hace que nos convirtamos en una familia que llama la atención. Cómo nuestra adopción es tan obvia todo el mundo se siente en el derecho, diría que hasta con la obligación, de hacer comentarios sobre este tema cuando estamos mi hermana y yo delante.

Preguntas como:

  • ¿Son tus hijas?
  • ¿Cuanto te han costado?
  • ¿Saben hablar español?
  • ¿Son hermanas?

O comentarios como:

  • Que suerte han tenido estas niñas.
  • Yo conozco a ..., que también tiene una chinita seguro que los conoces.
  • Se les quiere como si fueran hijos tuyos.
  • Ya verás como ahora te quedas embarazada.

son habituales un día tras otro. Mi papá tiembla cuando sube alguien no conocido con nosotros en un ascensor, y cuando ya estamos solos dice:

¿No pueden hablar del tiempo como hace todo el mundo en los ascensores?

Yo me pregunto como después de un largo día aguantándonos a nosotras, cansados de las labores diarias del trabajo y de la casa, aún son capaces de  mantener la calma ante estos comentarios que nos hieren tanto a ellos como a nosotras.

Pues bien, la respuesta es muy simple. Es así por que nos quieren.